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Pregón Semana Santa 2018

“Y es que no hay Semana Santa sin su Resurrección”

En su edición número trece, hemos tenido la dicha de volver a celebrar en nuestro Colegio el ya tradicional Pregón de Semana Santa. El Aula Magna se volvió a llenar de versos, aromas, mensajes e imágenes en un ambiente solemne y entrañable.

Tuvimos el honor de ser acompañados por don Carlos Colón Perales, que fuera pregonero de Sevilla en 1996. Previo al pregón, escuchamos un poema a la Esperanza Macarena recitado por el alumno Augusto Jannone.  Con sobrecogedora maestría, le acompañó a la guitarra su tío, José Alonso Gómez Ferrer, que interpretó la marcha “Amarguras”. En homenaje al invitado de honor, Tomás Campos (alumno de III de la ESO), leyó, con un montaje audiovisual de fondo, las profundas palabras con que don Carlos finalizó su pregón.

Con sabor y mucho cariño, Ignacio Guajardo-Fajardo presentó al pregonero, Félix Ríos Daza, ambos alumnos de segundo de bachillerato. Tras sonar la  marcha elegida por el gran protagonista del evento, “Pasa la Macarena”, comenzó la lectura, sentida, llena de hondura y calidad, de Félix.

Utilizó, precisamente, las tres partes de la marcha, para igualarlas a los tres momentos significativos de la celebración: el inicio, las vísperas, el verla venir, primero. La llegada, la “montaña rusa” de vivencias durante la semana, segundo. Y tercero, el final, la despedida. Todo termina, pero todo empieza: “Pasa la Macarena. Y la marcha finaliza melancólica. Dicen que ver un palio marcharse es de lo más bonito. Llega ese momento y parece que todo se ha acabado. Nos acordamos entonces de toda la semana y nos queda lo que hayamos vivido de verdad; nos acordamos del que estaba y ya no está y volvemos a otro año de espera, cuando queda por delante la verdadera Semana Santa. Porque en esos momentos de nostalgia y desilusión, Dios nos deja una palabra, la que da sentido a todo: Resurrección”.

Recorrimos después el Domingo de Ramos, la ilusión del primer día. Ese Lunes Santo y las emociones del pregonero en su hermandad de las Penas de San Vicente. Un canto a Sevilla desde los itinerarios de las cofradías de los días centrales de la semana, Martes, Miércoles y Jueves Santo. Y, de la mano del pregonero, volvimos a vivir la Madrugada del Viernes Santo. Sentidas sus palabras para transmitirnos sus vivencias, especialmente con su estación de penitencia en El Gran Poder, hermandad de la que ahora, precisamente, su padre es Hermano Mayor: “Tú eres quien me da fuerzas para levantarme día a día; mi guía. Eres el Mesías. Tú eres quien da sentido a la vida. Eres consuelo para el que te reza cada viernes; eres evidencia de que hay vida tras la muerte. Eres misericordia para todo aquel que se arrepiente. Eres amor… pero un amor muy diferente: eres Gran Poder… y así Te conocerán por siempre”.

         Desde distintos pasajes evangélicos, fue intercalando las referencias a imágenes y momentos claves de la celebración. Especialmente intensas las palabras dedicadas a su Cristo de la Expiración: “… Mientras quede quien te quiera, no expiras Tú, Cachorro de Triana”.

         En el último pasaje de su pieza, nuestro alumno, Félix Ríos, le cantó al Señor del Gran Poder, inspirándose especialmente en su besamanos, para  pedirle por todos los sevillanos: “Por todo eso y más, besamos tus manos, y las besan enfermos y sanos, ricos y pobres, felices y desdichados, humildes y poderosos… Toda Sevilla ante ti se humilla porque Sevilla está en tus manos; en tus manos, el poder y el imperio. Por eso, Gran Poder, ¡salva a los sevillanos!”

         Así terminaba el pregón, auténtica lección de sevillanía, de tradición y religiosidad. El público, básicamente compuesto por los cursos mayores del Colegio y por familiares y amigos del pregonero, aplaudió ampliamente y salimos henchidos de satisfacción por el mensaje y la belleza de todo lo vivido. A ello contribuyeron los detalles para el pregonero, sus padres, el presentador,  el autor del extraordinario cartel de este año, Pepe Tristán, y las palabras cariñosas y, como siempre, alentadoras y cultas, de don Carlos Colón.

Estas palabras del pregonero pueden ser perfecto resumen de su texto y pórtico inmejorable para los días que se nos avecinan: “Porque eso es la Semana Santa; es algo que se hereda, que se transmite de generación en generación. Un amor tan genuino que no se explica con palabras. Se explica en esa estampa de un pequeño niño de la mano de sus padres camino de su templo para salir de nazareno; en el beso de una madre deseando una buena estación… Se explica en una saeta que sale del corazón, en la paradoja de que, ante Él, el silencio es la mejor oración. Se explica en que toda una ciudad viva por y para Él”.